escribe mariant...

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GRACIAS POR VISITAR MI PQUEÑO RINCÓN DE LETRAS, ESPERO PASES UN RATO AMENO Y ENTRETENIDO.

Iré escribiendo aquí algunas historias protagonizadas por el Gran Espíritu, mi personaje de Madre Loba y sus vivencias con Clara y puede que alguna que otra historia donde me lleve la imaginación y la fantasía.

Mi deseo de nuevo de que sean del agrado de quien se acerca a leer.

miércoles, 7 de julio de 2010

La dama del manantial, 3ª parte.

Inés era una joven de aspecto delicado y una suave belleza que recordaba el origen aristocrático y Genoveva pensó que la solución a la pobreza era buscar un buen casamiento para la niña con el reclamo del titulo nobiliario. Mientras eso llegaba, el marques reacio aún a la venta del título había recopilado las pocas joyas de la familia para venderlas, con tan mala fortuna que el coche donde viajaban fue asaltado por los bandoleros. Pese al descalabro aún intentó aguantar vendiendo parte de la tierra que rodeaba la casa.


El comprador fue el mesonero, adquirió la tierra con la idea de que su hijo Alonso la cultivase plantando viñas. El chico se había educado en el monasterio donde tenía un tío fraile. Cuando Alonso era pequeño su tío dijo ver aptitudes en el chaval y convenció al tabernero de enviárselo para prepararlo y servir a la iglesia. En su adolescencia comprendió su tío que el muchacho no tenía vocación y lo devolvió a su padre pero ya tenía una cultura muy superior a la de sus congéneres. Era educado, hablaba con refinamiento y amabilidad. Muy lejos de la tosquedad de los mozos de su edad. Su padre compró la tierra porque estaba convencido que la cultura adquirida por el muchacho era una oportunidad para ascender de status. Seguro que su chico le sacaba partido.

Alonso acudía todos los días casi al amanecer, Inés no dejaba de mirarle desde la ventana de su habitación.

. – Parece inevitable que surgiera el amor entre ellos ¿Verdad? – afirmé.

. – Sí, era lógico. Alonso era un joven atractivo y simpático que la saludaba desde el campo. Ella comenzó a bajar con cualquier excusa para charlar con él. Sus modales finos y educados cautivaron a la joven Inés que le juró amor eterno.

El marques, se puede decir que fue indiferente a esa relación. Habituado ya a su situación no veía con malos ojos los buenos ingresos del mesonero, con capital suficiente como para comprarle tierra. No era de su opinión Genoveva. La aldeana encumbrada de su baja condición veía esa posible unión como una perdida de oportunidades, de consolidarse como marquesa con un buen matrimonio para la niña que devolviese el esplendor de otros tiempos al título con ella como centro. Si sabía jugar bien sus cartas buscando un buen partido saldrían de este lugar y podrían mudarse a la Corte. Genoveva se veía siendo recibida en los mejores salones.

Ella iba en el coche con el marques cuando fueron atacados por el grupo de bandoleros, uno de ellos le arrebató del cuello un collar muy valioso, una de las piezas que llevaban a vender.

Desesperada por romper la unión de Inés, denunció a Alonso como uno de los bandoleros, convenció al marques que fue él quien le arrancó el collar y que seguro que fue ese dinero el que permitió que comprasen las tierras. Guillermo convencido por ella apoyó la denuncia. De nada sirvió que el mesonero demostrase que había recibido una pequeña herencia. Alonso fue detenido y acusado del robo de las joyas del marques.

Inés estaba destrozada e insistía ante la autoridad que era todo una maquinación de su madre para impedir su relación pero el marques había apoyado la acusación y en la comarca su nombre aún tenía peso.

. – Por favor no me digas que les creyeron y encerraron al chico – protesté temiendo lo peor.

. – Temo que si y la cosa empeoró bastaste cuando decidieron acusarle no sólo de ese delito. Le imputaron todos los robos y crímenes que habían cometido los bandoleros en la zona – afirmó Madre Loba – Le propusieron condenarle a cadena perpetua si identificaba a sus compinches y como puedes imaginar Alonso no podía confesar lo que no sabía.

. – Eso es absurdo – protesté indignada imaginando otro final trágico y esta vez aún más injusto.

. – Muchos hechos han sido injustos a lo largo de vuestra historia – Madre Loba fijó sus ojos en los míos – El espíritu del bosque sólo se limita a recoger la historia y a transmitirla con la idea de que al menos quede en la memoria esas pobres vidas que se perdieron por la villanía de otros. Alonso es quizá uno de los más notorios y lamentables – la loba movió la cabeza con gesto pesaroso – Fue condenado a muerte, su ejecución se llevaría a cabo tres días después.

Inés luchaba contra la duda entre su razón y su corazón que le decía que Alonso era inocente y otra con las palabras de su madre que repetía todas las atrocidades cometidas por los bandoleros y que fueron relatadas en el juicio, entre ellas como uno de los bandidos había cortado sin dudar el dedo de una dama porque ésta no podía sacar su anillo. O como habían matado a golpes a un anciano al negarse a confesar donde escondía sus ahorros.

El instinto de Inés intentaba aferrarse a la fe en Alonso que a través de mensajes juraba su inocencia pero Genoveva minaba con sus palabras envenenadas hasta el punto de que cuando Inés recibió una misiva de Alonso donde le decía que no le importaba morir mientras ella creyese su inocencia y mantuviera su amor por él, Inés contestó instigada por su madre que le creía un delincuente y que su muerte era indiferente para ella. Alonso caminó hacia la horca hundido y sin importarle ya nada.


Continuará....
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