escribe mariant...

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GRACIAS POR VISITAR MI PQUEÑO RINCÓN DE LETRAS, ESPERO PASES UN RATO AMENO Y ENTRETENIDO.

Iré escribiendo aquí algunas historias protagonizadas por el Gran Espíritu, mi personaje de Madre Loba y sus vivencias con Clara y puede que alguna que otra historia donde me lleve la imaginación y la fantasía.

Mi deseo de nuevo de que sean del agrado de quien se acerca a leer.

miércoles, 7 de julio de 2010

La dama del manantial, 2ª parte.

. – Toma asiento y respira con lentitud – añadió Madre Loba.

Hice lo que me pedía sin entender que pretendía con ello. Señaló con la cabeza una dirección, una pequeña vereda rodeada de follaje espeso. Seguía las indicaciones de su voz indicándome que siguiese bajando la respiración, percibiendo las energías que emanaba el lugar mientras insistía que mantuviese la vista fija en el mismo lugar.

Para mi asombro una tenue figura blanca fue apareciendo en la estrecha senda, alterada me incorporé y la imagen desapareció.

. – ¿ Porque te has asustado? – preguntó la loba.
. – He visto algo – dije nerviosa – Algo extraño con la forma de una mujer.
. – Es una mujer, eso es lo que quería que vieses.
. – ¿ Quien o que es?
. – Lo que estas pensando. Es un fantasma, el espectro de una mujer. Quería demostrarte que se pueden ver  a plena luz.
. – ¿ Pretendes enseñarme un fantasma? – contesté enfadada – No quiero ver eso.
. – No hay razón para tener miedo Clara. Ella no te percibe, sólo pasea su dolor sin notar nada más. No puede hacerte nada y por tanto es absurdo tener miedo.
. – ¿ Entonces los fantasma no perciben a los vivos? – pregunté más tranquila.
. – Este no pero hay de todo. Casi siempre los inofensivos son los que viven en un limbo, como un camino en círculos que recorren sin cesar sin percibir nada más. Suelen ser los malignos los que son capaces de interaccionar contigo pero no debes preocuparte, esos son fáciles de detectar por la maldad que emanan y casi siempre se circunscriben a un lugar determinado. Con tu instinto no tendrás dificultad para notarlos y basta con alejarse de ellos.

. – ¿ Como ha llegado ella a ese estado? – pregunté desconcertada mientras volvía a fijar la vista en la vereda intentando captar de nuevo la imagen de la mujer. Poco a poco pude distinguir los rasgos. Era morena, bien parecida y vestida con un vestido blanco que asocié a la moda del siglo XVIII. Una imagen translúcida y parecía distraída con las pequeñas flores del camino pero el gesto dolorido no se apartaba de su rostro.

. – Quieres que te cuente su historia ¿ Verdad?

. – Claro – afirmé rotunda – pero quisiera marchar a otro lugar. No consigo concentrarme en tus palabras mientras mantengo la atención en ella, por cierto, además de pasear ¿ No hace nada más?.

. – A veces emite un lamento, cuando se acerca una fecha determinada – Madre loba hizo una indicación y caminó hacia el sendero de vuelta. Dócil la seguí volviendo la cabeza de vez en cuando hacia la figura que abstraída y con los ojos tristes los tenía fijos en algún punto. Me sentí extraña dando la espalda a un espectro. Sólo unos días antes un hecho así me habría mantenido con la boca abierta de sorpresa y miedo no sé el tiempo pero desde que conocí a Madre Loba lo sorprendente comenzaba a ser cotidiano.

Comenzamos el descenso por un camino menos escalpado. Con paso tranquilo Madre empezó su relato.

. – Hace muchos años, un marques, no importa el nombre...

. – ¿Porque no importa? – interrumpí – Con los De Pardo lo consideraste importante.

. – En su caso era importante porque fue el deseo de perpetuar el apellido lo que provocó la tragedia – se volvió hacia mí – en este caso el marques, bastante venido a menos tuvo que vender al final su título para sobrevivir. Los blasones y la gloria de los antepasados ahora pertenecen a otro que nada tiene que ver con su linaje, así pues, el apellido es irrelevante pero si tienes curiosidad te diré que el nombre era Guillermo.

Sólo hice un gesto aceptando su decisión. Levante la vista mientras bajaba hacia la puesta de sol. Siempre me habían gustado pero en un lugar como ese donde se dominaba el valle era un espectáculo sublime. Me detuve y me senté sobre una roca para indicar al animal que ese era un buen lugar para detenerse un rato mientras la escuchaba. La loba acató complacida la indicación y se sentó junto a la roca.

. – Guillermo trató de adaptarse a los tiempos de decadencia prescindiendo de todo lujo en la casa solariega donde sólo quedaban a su servicio dos viejos criados, matrimonio que permanecía junto a él más por lealtad que por el pago escaso que recibían y no siempre. Vivió durante años con su mujer y un hijo que apenas despuntó en su juventud se marchó a la Corte con idea de cazar una mujer de fortuna aprovechando su buena presencia, por desgracia era pendenciero y dado a los duelos de honor. En uno de ellos perdió la vida. La marquesa, su madre no tardó en seguirle.

Ante la soledad, el marques decidió reconocer a una hija, Inés que había tenido quince años antes con Genoveva, una aldeana. Presionado por ella aceptó casarse, más por encontrase atendido que por amor y porque tenía tan asumida su decadencia que no dio importancia a su condición plebeya.

Continuará...
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