escribe mariant...

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GRACIAS POR VISITAR MI PQUEÑO RINCÓN DE LETRAS, ESPERO PASES UN RATO AMENO Y ENTRETENIDO.

Iré escribiendo aquí algunas historias protagonizadas por el Gran Espíritu, mi personaje de Madre Loba y sus vivencias con Clara y puede que alguna que otra historia donde me lleve la imaginación y la fantasía.

Mi deseo de nuevo de que sean del agrado de quien se acerca a leer.

jueves, 3 de junio de 2010

Luna de Sangre 4ª parte.


Luna nueva en una noche negra y la muerte cercó el hogar de la joven pareja. Sombras traidoras acecharon el momento en que Pascual estaba alimentando al ganado. Una de las hoces de labranza segó su cuello sin percatarse siquiera que la tragedia le había seguido al cobertizo mientras Roseta canturreaba terminando de  preparar la cena.
Su canto fue interrumpido por las sombras enmascaradas que se precipitaron sobre ella colocando un saco sobre su cabeza y la arrastraron fuera .

La trasladaron a la casa grande y la dejaron en una habitación. Poco después llegó Ramiro y se sorprendió al ver el aspecto de la joven gitana. Su rostro sangraba con varias heridas y gran número de magulladura y arañazos llenaban sus brazos. Intentó acercarse con palabras afectuosas que pretendían ser ayuda pero a la gitana no le había pasado por alto la mirada de deseo en sus ojos, Roseta con fuego en la suya asió una de las sillas de la estancia y la golpeó contra la mesa convirtiéndola en astillas. Cogió uno de los trozos en forma de estaca afilada y lo puso contra su pecho.

. – Si da un paso más me clavo la estaca – exclamó amenazante – prefiero la muerte antes que me toque.

. – Déjala Ramiro – sonó la voz de Elena a espaldas de éste.

Elena había entrado seguida de una de las criadas con un recipiente de agua, vendas y unguentos para curar las heridas.
La mujer de Ramiro intentó convencer a Roseta de dejarse curar pero la gitana continuaba con la estaca contra su pecho al tiempo que preguntaba que habían hecho con Pascual. El silencio y la mirada cómplice de la pareja fue la respuesta. Un brillo de entendimiento cruzó los ojos de la joven y alzó la estaca para coger más fuerza.

. – Le han matado ¿ Verdad?. Han matado a mi hombre. Pues si el ha muerto no quiero seguir viviendo.

. - ¡Detente! – gritó Elena asustada del giro que estaban tomando los acontecimientos – No está muerto. Pascual está bien. Mira – añadió con voz conciliadora – Te dejamos esto aquí y cura tu misma tus heridas.

Hizo una señal a Ramiro para que la siguiera y abandonaron la habitación.
Fuera Ramiro se encaró con su mujer.

. – No sé porque has venido – dijo con rabia – creí que habíamos quedado que la gitana era mía. Podía desalmarla si me hubieras dado tiempo.

. – Los criados me han informado de la resistencia que ha puesto y ya ves las lesiones que se ha causado con ello. Tiene genio y no quiero correr riesgos con el bebé. Temo que tendrás que dejar tus perversiones para otra ocasión.

No podemos perder ese niño Ramiro.

Continuará...
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