escribe mariant...

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GRACIAS POR VISITAR MI PQUEÑO RINCÓN DE LETRAS, ESPERO PASES UN RATO AMENO Y ENTRETENIDO.

Iré escribiendo aquí algunas historias protagonizadas por el Gran Espíritu, mi personaje de Madre Loba y sus vivencias con Clara y puede que alguna que otra historia donde me lleve la imaginación y la fantasía.

Mi deseo de nuevo de que sean del agrado de quien se acerca a leer.

miércoles, 30 de junio de 2010

La dama del manantial, 1ª parte.



Día pesado en los quehaceres que sólo lograron que recobrara la libertad después del almuerzo.

Mis pasos siguieron las huellas de la noche antes en el intento de poner color a la imagen en blanco y negro contemplada a la luz de la luna de lo que fue la granja de Pascual y Roseta.

No defraudó la vista después de subir la loma dejando el río a mi espalda. Un estallido de colores provocaron un suspiro de admiración. Una recreación para la vista había dicho Madre Loba y era cierto.

El lugar donde se encontraban las tumbas era un rincón magnífico con el galán de noche en flor. Fue su aroma lo que inundó el aire la noche anterior, sus ramas leñosas indicaban los años que llevaba allí, quizá plantado por la mano de la gitana dado lo inusual encontrar una planta como esa en estado salvaje. Se mezclaba con dos rosales silvestres, uno rojo y otro blanco repleto de flores. Toda la extensión se encontraba tapizada de pequeñas islas que descendían por la suave pendiente del claro formadas, unas por grupos de lavandas florecidas y otras por tomillo con sus pequeñas flores violaceas adornadas con campanillas rosa y todo el conjunto rodeado de vinagreras amarillas que se perdían hasta el grupo de alcornocales que indicaba el comienzo del bosque. Algunos árboles frutales bastante viejos era la única señal de que alguna vez aquel lugar fue una granja.

Me aproximé con la intención de comprobar si podía distinguir las tumbas del joven matrimonio debajo de los rosales, eran demasiado espesos y traté de entender porque el espíritu del bosque había sepultado las tumbas de los jóvenes. Un nuevo vistazo a mi alrededor me dio la respuesta. La presencia de esos monumentos funerarios con la superstición de las gentes quizá las hubieran alejado convirtiendo ese bello lugar en un sitio solitario, en vez de eso era un espacio plácido  donde recrearse.

Cuando iba a dar la vuelta algo llamó mi atención, de la misma rama de lo que yo creí dos rosales salían rosas rojas y blancas. No eran dos, era sólo uno con dos tipos de flor. No pude evitar sonreír ante el curioso hecho. Me pareció hermoso.

Tomé asiento y durante mucho rato estuve disfrutando del paisaje que se extendía ante mi con el canto de los pájaros y el arrullo del río como fondo.

. – No hay duda que el lugar te impresionó anoche – sonó una voz conocida a mi espalda.

. – No esperaba encontrarte a estas horas Madre Loba – dije sonriendo – Te asociaba a la noche.

. – ¿ Porque?

. – No sé, quizá porque eres como algo irreal, una alucinación fantasmal, es una impresión cuando te dejo y llego a casa y en las horas diurnas casi me hace dudar de tu existencia como si fueses producto sólo de mi imaginación.

Los ojos del animal tomaron una expresión que ya conocía y que no sé porque yo asociaba a una forma de sonreír.

. – No soy un espectro como puedes ver y aunque te sorprenda los fantasmas no sólo salen de noche aunque reconozco que es más fácil encontrarse con ellos en presencia de sombras, quizá también porque la noche provoca el estado de alerta y es más fácil captar energias sutiles.

Enarqué las cejas tratando de entender porque el asombroso animal hablaba de esa forma cuando hizo un gesto con la cabeza indicándome que la siguiese.

Subimos la ladera casi cerca de los alcornocales y estuvo guiándome por las peñas arriba hasta que llegamos a una altura desde donde podía contemplar no sólo la hermosa explanada, a lo lejos divisaba el campanario del cercano pueblo entre los árboles.

Seguí a Madre Loba por un sendero hasta que oí el sonido de una caída de agua, unos metros más y un manantial que terminaba en saltos apareció ante nosotras.

. – Toma asiento – indicó la loba – para lo que quiero mostrarte tienes que estar tranquila y relajada.

Iba a preguntar porque pero ya había decidido no indagar sobre la razón de su proceder. Madre Loba quería enseñarme cosas y yo aprenderlas.

Antes de tomar asiento sobre un viejo tronco di un pequeño paseo para echar un vistazo. Más allá del manantial y tras unas espesas matas el terreno se cortaba en un abrupto precipicio con el recorrido del río en su fondo.



Continuará....

domingo, 6 de junio de 2010

Luna de Sangre, final.

. – Vamos – dijo incorporándose y echando a andar a lo largo del margen del río – caminemos mientras te sigo contando la historia.

La seguí agradeciendo la noche de luna, el brillo de ésta sobre el agua señalaba el camino.

. – El alba se llenó del plañir de voces gitanas cuando descubrieron los dos cuerpos al llegar a la granja – reanudó el relato mientras continuábamos descendiendo siguiendo el agua – El hermano de Roseta con el rostro crispado por la ira miraba fijamente y expectante a su madre que se mecía en silencio con el cuerpo de su niña abrazado – Dame unos momentos – pidió la matriarca alzando hacia él sus ojos sin lágrimas pero tan llenos de dolor que abrumaba mirarla – Sólo unos instantes.

Poco después se encerraba en su carromato a solas para interrogar a sus láminas arcanas.
No dieron nombres, sólo hechos y circunstancias pero para ella no fue difícil identificar a los culpables.
Cuando abrió la puerta del carromato todos los hombres estaban frente a ella con la determinación en su mirada.

. – Tranquilizar el ánimo – ordenó con voz serena – Honremos a nuestros muertos. Esta noche la luna se alzará roja para los De Pardo.

En la casa grande estaban de fiesta. Pedro De pardo satisfecho y orgulloso había salido de la habitación de ver de nuevo a su nieto, aunque prematuro no tenía el aspecto enfermizo de los otros hijos que había tenido Elena. Se le veía sano y fuerte. Estaba seguro que saldría adelante y perpetuaría el nombre de la familia.

La matriarca cumplió lo dicho a los suyos y en la fiesta de los De Pardo su sangre vengó la de los inocentes que las gitanas aún lloraban a lo lejos.
. –¿ Les mataron a todos? – pregunté mientras subía una pequeña loma siguiendo los pasos de la loba.

. – No a todos. Esa noche no se derramó más sangre inocente. La matriarca les había acompañado y sabía leer en las miradas de quien tenía delante. Pedro De Pardo, delante del cuerpo de su hijo Ramiro pensó que iba a ser el siguiente cuando comprendió el porque de tanta muerte pero la matriarca detuvo el cuchillo de su hijo.

. – No morirás esta noche – afirmó rotunda la gitana – Vivirás el tiempo suficiente para ver como contigo se acaba tu estirpe.

Habíamos llegado a un claro. A la luz de la luna pude contemplar un hermoso rincón lleno de rosas silvestres y flores olorosas. Cerré los ojos y aspiré el aroma que impregnaba el aire antes de preguntar a Madre Loba.

. – ¿ Su estirpe? ¿ Es que los gitanos persiguieron al resto de la familia?.

. – No hizo falta – dijo la loba adentrándome más en el hermoso lugar – Las maldiciones siguen su curso. El primo lejano y su hijo murieron unos años más tarde en una epidemia y otro familiar que ostentaba el apellido en una guerra de tantas. Cuando quince años después Pedro De Pardo cerró los ojos sabía con certeza que con él acababa el apellido que tanto quiso perpetuar.

. – Bueno – dije dudosa acariciando una  rosa – No sé si es justo que quienes nada tuvieron que ver con el crimen de Ramiro y Elena pagasen por ello.

. – Llevaban la sangre de los De Pardo y se heredan no solo las fortunas niña de agua – afirmó Madre Loba – Los actos de los ancestros también forman parte de la herencia.

Suspiré comprendiendo que hay cosas difíciles de entender y volví a concentrar mi atención en la hermosura del lugar.

. – Sabía que te gustaría el sitio – dijo Madre Loba adivinado el curso de mis pensamientos – Esta fue la granja de Pascual y Roseta. Los gitanos les enterraron aquí con unas cruces talladas en piedra que han sido cubiertas por las plantas. Un rosal silvestre creció poco después y el espíritu del bosque cubrió sus tumbas con las flores más olorosas quizá como un homenaje a tan trágicas vidas, este ha sido desde entonces un lugar hermoso. Un disfrute para todo el que pasa y hace un alto en su camino.

Admiré lo que podía percibir a la claridad de la luna prometiéndome visitarlo a la luz del día.

. – ¿ Que fue del bebé? – recordé de pronto.

. – Esa misma pregunta le hice yo al espíritu del bosque cuando contó la historia y dijo que cuando los carromatos de los gitanos salian del bosque oyó en la lejanía la voz de la matriarca cantando una nana.

Mariant Herrera ( M.I)

viernes, 4 de junio de 2010

Luna de Sangre 5ª parte.


Los días pasaban sin que la joven Roseta entendiese porque la habían encerrado en ese lugar arrebatándola de su hogar feliz y tranquilo. Los rumores que circulaban por la comarca sobre los De Pardo vinieron a su mente. Se hablaba de la dificultad con la descendencia. Recordaba que antes de su matrimonio con Pascual, la señora había visitado a su madre sobre el problema. La gitana comprendió la razón de su secuestro, la abundancia con que era alimentada, la intervención de Elena ante el acoso de su marido confirmaron lo que temía. Las cavilaciones la llevaron a los más negros pensamientos sobre la suerte de Pascual. Si tenía razón, esos indeseables habían dado muerte al amor de su vida y cuando naciese el niño ella correría la misma suerte.

Roseta no contaba con las dotes de su madre para la magia pero conocía lo suficiente para intentar hacer una llamada desesperada a la matriarca sobre su situación.

Esa llamada no cayó en vacío, su madre sintiendo el peligro de la hija ordenó a los suyos ponerse en marcha y los carromatos de gitanos emprendieron el camino hacia la granja.

Justo en ese momento se recibía en casa de los De Pardo una carta. Era de los padres de Ramiro. Estaban en el pueblo vecino, a dos escasos días de camino. Venían con la intención de quedarse hasta el nacimiento del bebé de Elena. La noticia provocó una conmoción en la pareja que desesperada paseaba por una estancia decidiendo que hacer.

           . – No hay más remedio que provocar el parto a la gitana – afirmó Elena.
           . – Son sólo siete meses. Podría ocurrirle algo – alegó Ramiro.
           . – Tendremos que correr ese riesgo. Diremos a tu padre que se ha adelantado el parto por una caída y nos arriesgaremos a lo que sea.

La vida de la joven se decidió esa noche de luna casi llena. Un grupo de criados entraron de improviso en la estancia cogiendo desprevenida a la gitana. La tumbaron sobre la cama y una criada vieja, la más experta en estas cuestiones provocó el parto ignorando los gritos y lamentos de la joven.
Pocos después el llanto de su hijo silencio la voz de Roseta mientras las lágrimas corrían por su cara al comprender como se sellaba su destino.
Agotada se dejó conducir al exterior y tras el muro de la casa fue arrojada diciendo que se largase.

No comprendió porque la dejaban con vida y en libertad hasta que comprobó la hemorragia que empapaba sus piernas. La miserable que había provocado su parto sabía que en esas condiciones no llegaría muy lejos. Se puso en pie y tambaleándose inició el camino de vuelta a la granja. Tenía que comprobar que había sucedido con Pascual.
La tierra iba empapando la sangre de la joven madre con cada paso que daba hasta que casi sin fuerzas consiguió arrastrarse hasta el cobertizo. A la escasa luz de la luna distinguió el cadáver de su amor y en un supremo esfuerzo logró llegar hasta él y exhaló su ultimo suspiro abrazada a su cuerpo.


Tragué saliva intentando contener las lágrimas que pugnaban por salir con esa escena relatada por Madre Loba. Como si supiera mi estado de afectación detuvo su relato y un silencio sólo roto por el correr del arroyo fue el eco de mi pena por esas dos vidas truncadas por la maldad.


Continuará...

jueves, 3 de junio de 2010

Luna de Sangre 4ª parte.


Luna nueva en una noche negra y la muerte cercó el hogar de la joven pareja. Sombras traidoras acecharon el momento en que Pascual estaba alimentando al ganado. Una de las hoces de labranza segó su cuello sin percatarse siquiera que la tragedia le había seguido al cobertizo mientras Roseta canturreaba terminando de  preparar la cena.
Su canto fue interrumpido por las sombras enmascaradas que se precipitaron sobre ella colocando un saco sobre su cabeza y la arrastraron fuera .

La trasladaron a la casa grande y la dejaron en una habitación. Poco después llegó Ramiro y se sorprendió al ver el aspecto de la joven gitana. Su rostro sangraba con varias heridas y gran número de magulladura y arañazos llenaban sus brazos. Intentó acercarse con palabras afectuosas que pretendían ser ayuda pero a la gitana no le había pasado por alto la mirada de deseo en sus ojos, Roseta con fuego en la suya asió una de las sillas de la estancia y la golpeó contra la mesa convirtiéndola en astillas. Cogió uno de los trozos en forma de estaca afilada y lo puso contra su pecho.

. – Si da un paso más me clavo la estaca – exclamó amenazante – prefiero la muerte antes que me toque.

. – Déjala Ramiro – sonó la voz de Elena a espaldas de éste.

Elena había entrado seguida de una de las criadas con un recipiente de agua, vendas y unguentos para curar las heridas.
La mujer de Ramiro intentó convencer a Roseta de dejarse curar pero la gitana continuaba con la estaca contra su pecho al tiempo que preguntaba que habían hecho con Pascual. El silencio y la mirada cómplice de la pareja fue la respuesta. Un brillo de entendimiento cruzó los ojos de la joven y alzó la estaca para coger más fuerza.

. – Le han matado ¿ Verdad?. Han matado a mi hombre. Pues si el ha muerto no quiero seguir viviendo.

. - ¡Detente! – gritó Elena asustada del giro que estaban tomando los acontecimientos – No está muerto. Pascual está bien. Mira – añadió con voz conciliadora – Te dejamos esto aquí y cura tu misma tus heridas.

Hizo una señal a Ramiro para que la siguiera y abandonaron la habitación.
Fuera Ramiro se encaró con su mujer.

. – No sé porque has venido – dijo con rabia – creí que habíamos quedado que la gitana era mía. Podía desalmarla si me hubieras dado tiempo.

. – Los criados me han informado de la resistencia que ha puesto y ya ves las lesiones que se ha causado con ello. Tiene genio y no quiero correr riesgos con el bebé. Temo que tendrás que dejar tus perversiones para otra ocasión.

No podemos perder ese niño Ramiro.

Continuará...

martes, 1 de junio de 2010

Luna de Sangre 3ª parte.

Descendieron de los caballos y pidieron agua. Elena se interesó por su embarazo, Roseta halagada por el interés que esa elegante dama tenía por ella fue dando detalles sin problemas. El brillo de satisfacción de los ojos de Elena aumentaba con cada palabra.
De vuelta comentó a su marido.
. – Hermosa la gitanilla ¿ Verdad Ramiro?.
Éste sólo asintió sin saber muy bien por donde iba a derivar su mujer aunque en su pensamiento estaba la imagen hermosa de Roseta, aumentada su ya excelsa belleza por su embarazo.
. – Oh, vamos Ramiro. Reconoce que te gusta. No se me ha escapado tu mirada de deseo.
. – Es cierto que es hermosa – reconoció malhumorado – No sé que hace un insignificante campesino con esa beldad. Es una pena que se marchite en labores bajas y vulgares aunque no sé donde pretendes llegar con estas insinuaciones.

Elena no contesto al principio y se concentró en el paso tranquilo del caballo antes de volver a la carga con los planes que habían surgido en su mente.
. - ¿ Te has dado cuenta que está embarazada de siete meses? – giró un poco el cuerpo para mirarle de frente – Es perfecta para nosotros. Podríamos escribir a tu padre que estoy de ese tiempo encinta y no hemos comunicado antes por miedo a que se malograse.

Ramiro arrugó la frente sin comprender.
. – Que estupidez es esa Elena. Sabes que el médico dijo que con los problemas del último parto era muy difícil que volvieras a concebir.¿ Para qué iba a engañar a mi padre con algo que averiguará en su tiempo?
. – ¿No lo comprendes? Esa gitana es perfecta para nosotros. El hijo que espera nacerá dentro de dos meses y el campesino es de piel y ojos claros como tú. Ese niño puede pasar por nuestro y con eso nos aseguramos la fortuna de los De Pardo. No querras que esa fortuna pase a manos de tu primo ¿ Verdad?

Ramiro detuvo el paso de su caballo y miró adusto a su mujer.
. – Claro que no, pero ¿ Crees que esos dos nos van a entregar a su hijo por las buenas? Has visto igual que yo la ilusión de ese chico cuando hablaba del bebé.

Elena dio un tirón de las riendas y encaró su caballo con el de su marido.
. – No estaba pensando pedírselo. Los accidentes ocurren y nos podríamos llevar la gitana a casa. No me importa lo que hagas con ella. Sé cuanto te gustaba entrar en mi cama cuando yo estaba embarazada.

Ramiro fijó la mirada en la de su esposa largo tiempo comprendiendo al fin las ideas que la rondaban.
. – Quizá porque era el único periodo en el que dejabas de ser un témpano – reprochó enfadado – Serían las hormonas – resopló con fuerza – ¿ Quieres acabar con la vida de ese muchacho? ¿ Y la gitana? No creo que accediera de buen grado a mis requerimientos.

. – Eso nunca fue un problema para ti – dijo mordaz – Siempre he sabido tus historias con las criadas y he visto las señales en su cuerpo. Las consentí con la esperanza de que concibieran un hijo pero parece que el problema no es sólo mío o que las elegidas no eran demasiado fértiles.

. – Eres diabólica Elena – exclamó sonriente – Escribiré a mi padre y estudiaremos esta noche la forma de deshacernos del granjero. Por cierto ¿ Qué pretendes que hagamos con la gitana cuando nazca el niño?.
. – Es una simple gitana. Le ofreceremos mucho dinero. No creo que lo rechace cuando se vea sin un marido para llevar la granja.
. – ¿ Y si no acepta?.
. –Espero que lo haga – dijo enderezando el caballo y colocándolo al paso – Por su bien.

Continuará...

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